Tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea (ESA) detuvieron parte de sus misiones espaciales. En el caso de la NASA paralizó el mayor telescopio que iba a poner en órbita. La ESA detuvo el funcionamiento de varias sondas y satélites científicos.
Lo que sigue su curso es el relevo de la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) que se prevee ocurra el 9 de abril. De todas formas éste no será un relevo normal puesto que se reforzaron las medidas de seguridad para evitar que los astronautas lleven al COVID-19 al espacio.
Los tres cosmonautas (dos rusos y uno estadounidense) permanecerán en cuarentena un mes antes de abordar la nave y todo el personal que deba acercarse a ellos durante el perído de confinamiento, ha sido analizado exhaustivamente para evitar que porten el virus.
Ambas agencias espaciales licenciaron a todo el personal no necesario para actividades presenciales. Con más personal trabajando desde sus hogares, la ESA decidió suspender , por el momento, la recogida de datos de cuatro misiones científicas: las sondas y satélites seguirán su ruta pero no enviarán datos a la Tierra. Asimismo la misión para buscar vida en Marte fue retrasada dos años.
Por su parte, la NASA paralizó el ensamblaje y pruebas de estrés del telecopio espacial James Webb, sucesor del Hubble. Otras misiones demoradas son un cohete y cápsula lunar, el lanzador SLS y la cápsula Orion. Esta última enmarcada en un proyecto para que un astronauta regrese a la Luna.






