sábado, 25 abril, 2026

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El mundo está parado: no hay peatones que caminen por las ciudades, no hay autos que las transiten, no hay micros en las rutas, ni siquiera se ven aviones surcar los cielos.

Los que ya tomaron las vacaciones este año pueden sentarse tranquilos a hacer la cuarentena – si no pertenecen a alguna actividad considerada esencial – porque cuando el año que viene vuelvan a gozarlas, se supone que el pandemónium mundial será anécdota. Pero algunos aún no se han tomado vacaciones y miran los días, las semanas, los meses sin saber exactamente cuándo podrán viajar.

Viajar… porque de eso se tratan las vacaciones… viajar. Lejos o cerca, al mar o la montaña, a las sierras o a la selva, dentro del país o al otro lado del mundo… Viajar…

Hoy los hoteles son como los castillos de la canción de María Elena Walsh, esa que decía ¨Los castillos se quedaron solos, sin princesas ni caballeros…¨. Algunos no, están llenos de personas que hacen la cuarentena, pero eso no cuenta. Los hoteles son para relajarse después de un día de andar y andar explorando una nueva ciudad, un atractivo turístico o, simplemente, para descansar luego de una agobiante jornada de trabajo.

Los aviones son para volar, llenos, de un lado a otro. Nos hemos quedado sin la clásica pregunta ¨¿Pollo o pasta?¨y ese miedo a elegir mal la comida. La lucha casi a muerte por un lugar donde poner el equipaje de mano en los casilleros de arriba y las tres amansadoras horas de espera para embarcar.

Las rutas son para los camiones que transportan mercancías, pero también para los micros y autos que van y vienen con gente de caras sonrientes a la ida y caras de cansancio y enojadas a la vuelta. Equipos de mate, sandwichitos y galletitas para el viaje.

No hay que perder las esperanzas porque la pandemia también pasará, más tarde, más temprano, pero pasará. Por eso, si te quedaste con las ganas de ese viaje que ya tenías organizado y tanto esperabas pero no pudiste hacer, no lo canceles. Es tiempo de reprogramar.

Reprogramarlo mantiene la esperanza de que en algún momento, cuando menos lo esperes, estarás arriba de ese avión, manejando ese auto o yendo a la terminal de micros para viajar… viajar… una de las actividades más lindas de la vida.