miércoles, 7 diciembre, 2022

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El dirigente social Juan Grabois habla del Gobierno y reclama que adopte una política de transferencia de ingresos a los sectores golpeados, bajo riesgo de que recrudezca el conflicto social. Aún dentro del Frente de Todos, pide que Alberto, Cristina y Guzmán «escuchen más».

Cristina Kirchner se encarga de «la confrontación con los poderes fácticos», pero a su vez «elige muy mal las sucesiones». Máximo, en un momento determinado, «jugó bien» para asegurar fondos a los movimientos populares. Axel Kicillof, sin embargo, «no los quiere». Alberto Fernández, Martín Guzmán y Matías Kulfas «tienen que escuchar más».

Como referente del Movimiento de los Trabjadores Excluidos (MTE), Grabois busca fortalecer al oficialismo en las legislativas, pero es durísimo con casi todos los funcionarios, a los que exige una mirada de largo plazo y, en el corto, una política de transferencia de ingresos a los más golpeados por la pandemia. Según él, si no se instaura una suerte de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) permanente, «la 9 de julio va a ser un corsódromo de movilizaciones» que recrudecerán el conflicto social.

Asimismo, Grabois hizo incapie en el conflicto social: «La gente recién ahora empieza a sentir que no va a haber una resolución a sus problemas. La capacidad de movilización de la Izquierda no tiene que ver con que de repente hay un montón de pobres trostkistas: tiene que ver con que son los que se pusieron a la cabeza el conflicto social».

Y agregó: «Va a crecer esa expresión, o aparecerán nuevas, o quienes todavía tenemos esperanza en una política de alcance general veamos defraudada esa esperanza y empecemos a tener una actitud distinta. No veo ninguna posibilidad de que no recrudezca el conflicto social, a menos que haya una política social de la envergadura que corresponde, como el salario básico universal, o algo parecido».

Por otro lado, finalizó hablando del salario básico universal: «El salario básico universal va a salir por las buenas o por las malas. La 9 de Julio va a ser un corsódromo de movilizaciones, con independencia de la voluntad de los dirigentes, porque si los movimientos grandes acuerdan, van a emerger otros chicos.»

«Hay una manera mala de resolverlo, que es ir apagando incendios, como sucede ahora, o una medida buena, que es establecer una política de transferencia de ingresos para todos los que están en una situación similar. Hoy, el que llora no mama, y no tiene que ser así. O se hace el salario básico universal, o se va a terminar con 3 millones de planes sociales, pero a las patadas. El salario universal es una medida muy moderada, y está dentro de los límites que puede hacer el Gobierno», concretó.