Turquía logró sentar en Ankara, en una misma mesa, a negociadores de Al Fatah y Hamas quienes llegaron a un acuerdo para celebrar elecciones de aquí a seis meses, primero legislativas y luego presidenciales. De esta forma se terminaría con el enfrentamiento entre ambas facciones palestinas que se llevó 15 años.
Entre ambos se reparten Palestina. Al Fatah, el moderado partido del presidente Mahmud Amás, tiene su base en Cisjordania – sede del Gobierno – y Jerusalém Este. El islamista Hamás controla la franja de Gaza.
El acuerdo entre las facciones se vio acelerado por los distintos convenios que viene desarrollando Israel con monarquías árabes, como Emiratos Árabes Unidos y Bahrein. Y se espera que en algún momento llegue a un acuerdo similar con Arabia Saudita. Los analistas sostienen que sin la venia del reino saudí no hubieran existido negociaciones con otros reinos.
A Hamás y Al Fatah no les queda otro camino que unirse para sacar a flote el proyecto de un Estado palestino, aunque las distancias ideológicas y tácticas entre ellos son abismales. Este acuerdo es uno más de tantos que ya fracasaron.
Con el acuerdo palestino, el gobierno turco de Recep Erdogan, sumaría una victoria diplomática en pos de su objetivo de convertirse en un actor clave en la política de Medio Oriente






