La policía israelí arrestó a más de 300 judíos jaredíes (los temerosos de Dios) que celebraban Lag Baomer en la noche del martes, una multitudinaria fiesta en el monte de Merón en la Alta Galilea, al norte del país. El Gobierno había prohibido las tradicionales hogueras y el número de asistentes fue limitado a 150 en la conmemoración por el aniversario de la muerte del rabino místico Simón bar Yojai, ante cuya tumba se desarrollaba la ceremonia principal.
Bajo un diluvio de piedras y otros objetos, los agentes tuvieron que pedir refuerzos para disolver la concentración de ultrarreligiosos que no usaban máscaras ni guantes de protección.
Las aglomeraciones de jaredíes también se repitieron la noche del lunes en los barrios donde se concentran como Mea Shearim (Jerusalém) o Beit Shemesh (40 km al oeste de la misma ciudad). Aproximadamente las tres cuartas partes de los israelíes contagiados por coronavirus pertenecen a la comunidad ultraortodoxa que apenas representa el 10 % de la población total. Y además de haber sufrido con más intensidad los contagios, son acusados de haber propagado el virus al resto de la población (que sí acató el confinamiento) por ignorar las medidas de protrección.
El primer ministro Benjamín Netanhayu condenó el martes la violación a las restricciones y funcionarios de su gobierno advirtieron que reinstaurarán las medidas de clausuras en áreas residenciales de los jaredíes si se produce un rebote de l pandemia, que e Israel está decreciendo.
La televisión israelí informo que 200 ultraortodoxos alquiló un avión de pasajeros a la firma Israir para sobrevalora a baja altura el monte Merón. el canal 12 mostró imágenes del interior de la nave en la que mis jaredíes se agolpaban en las ventanillas sin la más mínimas normas de seguridad.






