jueves, 13 agosto, 2026

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La materia fecal humana encontrada en una laguna de Guatemala señala que la población maya que vivía en la antigua ciudad de Itzán (en la actual Guatemala) disminuyó durante cuatro periodos diferentes a lo largo de 3.300 años, y que la culpa la tuvo el cambio climático.

La investigación, publicado recientemente en Quaternary Science Reviews, y elaborada por un equipo de científicos dirigida por la Universidad McGill, identificó cuatro periodos distintos de descenso de la población como reacción a periodos particularmente secos o particularmente húmedos, que no habían sido documentados antes: 1350-950 a.C., 400-210 a.C., 90-280 d.C. y 730-900 d.C.

El estudio utilizo un método de análisis relativamente nuevo basado en los estanoles fecales, moléculas orgánicas presentes en las heces humanas (y animales) que se conservan en las capas de sedimentos de lagos y ríos, a veces durante miles de años.

Asimismo después de medir los niveles de moléculas orgánicas presentes en las heces humanas y animales de la Laguna Itzán, los investigadores utilizaron el novedoso método y compararon las estimaciones de población resultantes con los registros históricos, las pruebas arqueológicas y la información sobre los cambios en el clima y la vegetación de la región a partir de hace unos 3.300 años. 

El estudio informa que además de los cuatro periodos distintos de descenso de la población, que los mayas habitaron la zona unos 650 años antes de lo que dicen las pruebas arqueológicas, y que siguieron viviendo en la ciudad de Itzán después del llamado «colapso» maya entre el 800 y el 1000 d. C., cuando se creía que la zona estaba desierta. 

«Esta investigación debería ayudar a los arqueólogos proporcionándoles una nueva herramienta para observar los cambios que podrían no verse en las pruebas arqueológicas, porque éstas podrían no haber existido nunca o haberse perdido o destruido desde entonces», señaló Keenan en un comunicado de prensa de la Universidad McGill de Canadá.

«Las tierras bajas mayas no son muy buenas para preservar edificios y otros registros de la vida humana debido al entorno de la selva tropical», agrego.