El vocero de Naciones Unidas, Rhéal LeBlanc, dijo que conflictividad social «indica que aún hay mucho que hacer para lograr los objetivos de desarrollo sostenible» para reducir la pobreza y crear condiciones de trabajo digno.
Mientras que para la vocera de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos Ravina Shamdasani, añadió: «Las razones de las protestas son complejas y variadas, y hay pautas comunes tales como poblaciones hartas y enfadadas por las condiciones socioeconómicas, la corrupción, la desigualdad y el aumento de la brecha ricos-pobres».
En conferencia de prensa, Shamdasani destacó que el descontento «se ve exacerbado por una creciente desconfianza en las instituciones de gobierno, los políticos y las elites en el poder», e hizo hincapié en que como denominador común las protestas empezaron por reivindicaciones específicas, pero crecieron y terminaron expresando un malestar más profundo y generalizado.







