“A los que dicen que no nos van a dejar gobernar, esta vez la fuerza del cambio va a ganar las elecciones, va a liderar el poder de cambio más importante que recuerde la historia argentina y no nos vamos a dejar correr”, advirtió Patricia Bullrich en el cierre de su campaña porteña, en el que afirmó: “No necesitamos un cambio cualquiera, necesitamos un cambio profundo, un cambio de fondo, que se anime, que no se quede a mitad del camino, que saque a la gente la desidia y la pobreza”.
En un salón ubicado en Conesa al 1100, en el barrio de Colegiales, la precandidata presidencial fue la oradora principal de un acto al que concurrieron unas 2.000 personas que la ovacionaron en varios momentos de su discurso. Antes de ella hablaron precandidatos a diputado nacional en la ciudad de Buenos Aires como Maximiliano Guerra, Daiana Molero y Damián Arabia, además de Hernán Lombardi, uno de sus principales dirigentes, y el radical Luis Petri, su compañero de fórmula.
“La Argentina se nos está yendo de las manos y no lo podemos permitir”, dijo Arabia, el armador del bullrichismo en el interior, que pidió prepararse para “los que no están avisando que nos van a esperar para tirarnos piedras”. Petri, por su parte, sostuvo que “los cambios tienen que ser profundos porque la crisis es profunda y no alcanza con maquillaje ni con atajos”. “No hay que negociar con quienes secuestraron a la Argentina”, señaló en alusión al kirchnerismo y, en uno de los momentos más duros del acto, consideró que Cristina Kirchner “tiene que estar presa y devolver lo que se llevó”.
Entre el público se mezclaban el jefe de campaña del bullrichismo, Juan Pablo Arenaza; candidatos bonaerenses como Cristian Ritondo, Maximiliano Abad y Eduardo “Lalo” Creus, y diputados nacionales de Juntos por el Cambio como Ricardo López Murphy y Sabrina Ajmechet, entre otros. Antes de la llegada de Bullrich, la estrella de la tarde fue un joven disfrazado de pato que se prestó para decenas de selfies y llamó la atención una mujer vestida de presa y la leyenda: “CFK. El traje rayado es tuyo”.
En su discurso, interrumpido varias veces por los aplausos y el estribillo “Patricia presidenta”, la precandidata agradeció primero a “la militancia” por su trabajo durante la campaña y luego recordó su participación en las “caravanas del “Sí se puede”, “los banderazos contra la cuarentena eterna para defender la libertad, cuando otros se escondían y no daban la cara”; su papel activo para “parar la reforma judicial de Cristina Kirchner, que quería convertir a la justicia en una dependencia más de su Poder Ejecutivo”, y su presencia “acompañando a los santafesinos contra la estatización de Vicentín” y “con los padres y las madres reclamando para que se abran las escuelas en en el país entero”.
“Estuvimos al lado de cada ciudadano reclamando por seguridad y eso fue un punto de inflexión porque mientras reclamábamos seguridad, el kirchnerismo liberaba a los presos -resaltó-. Por eso tenemos en claro cuál es nuestra filosofía. Estamos del lado de la sociedad, tenemos el compromiso de cuidar a los que nos cuidan y siempre estamos al lado de las víctimas y de los ciudadanos”.





