Este miércoles la compañía farmacéutica Purdue Pharma que vendía el OxyContin, un potente opiáceo como analgésico, se ha declarado culpable de haber producido y distribuido opiáceos que fomentó la crisis de salud pública en Estados Unidos. Mediante un acuerdo civil con el Departamento de Justicia se puso fin, teóricamente, a más de dos años de litigios tras presentarse más de 400 demandas por engaño manifiesto acerca de la dependencia que creaba el fármaco.
Purdue Pharma asume su responsabilidad y acepta el pago de un total de 8.300 millones de dólares en concepto de multas, daño civil e indemnizaciones, la mayor pena impuesta a una empresa farmacéutica, según informó el Departamento de Justicia. Sin embargo, en 2019 la empresa se declaró en bancarrota, por lo que se complica la resolución final del caso y el pago de las indemnizaciones a las víctimas.
“El abuso y negligencia en la prescripción de opiáceos ha contribuido a una tragedia nacional de adicción y muertes, que se suma a aquellas causadas por los opiáceos que circulan ilícitamente en las calles”, dijo el subfiscal general, Jeffrey A. Rosen, al anunciar la decisión.






