Fue una manifestación colorida y pacífica, en contraposición a las manifestaciones que tomaron las calles de Hong Kong contra la administración china, en los últimos meses. Los manifestantes se concentraron en el Museo Espacial para proyectar sus luces en la cúpula, y rechazar así el arresto de un estudiante por haber comprado lásers, ahora considerados armas ofensivas por las autoridades de Beijing.






