Lo que empezó como la «pataleta» de un joven en el La Romana (Alicante-España) de cavar un hoyo en un terreno, terminó por convertirse –seis años después– en una casa-cueva equipada con wifi, electricidad y calefacción.
Andrés Cantó comenzó su proyecto con tan solo 14 años en marzo de 2015 cuando, después de una pataleta, comenzó a dar picazos a la tierra en un terreno. Un amigo al que le comentó su idea lo ayudó con un martillo perforador. En 2019, después de años de trabajo, terminó la primera habitación con una bóveda de dos metros y empiezó a empedrar y adobar las paredes. La cueva comenzó a tomar forma y Cantó instaló el sistema de estufa, una cama y construyó el primer pilar.
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— Kokomo (@andresiko_16) April 28, 2021
Con el confinamiento por la pandemia la construcción se aceleró y la habitación llega alcanzar un tamaño de cuatro metros cuadrados con las dos herramientas que utiliza: un pico y un cincel. Con unas sogas y poleas sacó la tierra de la excavación y con la tierra subió el nivel del terreno, con lo que construyó el porche con jardín.
También construyó un estanque con fuente y una terraza exterior.






