Una foto que recuerde en el tiempo un paisaje, una comida o la gente que nos cruzamos durante un viaje nunca le hizo mal a nadie. Fotos que se mandaban a imprimir y terminaban dormidas en álbumes que rara vez se volvían a tocar. Con el avance de la tecnología y el auge de las redes sociales, sacarse «esa» foto para subir y que los seguidores les den miles de likes, es una tentación cada vez más peligrosa.
Peligrosa para el fotografiado que, en ocasiones, asume peligrosos riesgos para que la foto sea única. Riesgo que, en todo caso, corre por su cuenta y es su responsabilidad. Pero para lograr la foto maldita muchas veces los viajeros ponen en riesgo el patrimonio arqueológico mundial.
Tal el caso de una joven que se subió al techo de las termas centrales de Pompeya para hacerse un selfie. Como era de suponerse, la foto se hizo viral (algo que en el mundo de las redes es muy buscado) y generó indignación. ¿Cómo llegó hasta allí? Las termas están abiertas al público desde el 25 de noviembre del año pasado y tienen una escalera que conduce a la azotea del complejo termal. Una escalera, obviamente, prohibida a los turistas.
La joven violó la prohibición e incumplió la normativa del Parque Arqueológico que prohíbe subir a los monumentos, según se indica expresamente en carteles. Su identidad es desconocida pero como los tickets son nomilaes, las autoridades podrían llegar a conocer su nombre y nacionalidad gracias a las cámaras que cubren el parque.
«Se trata de un acto incivil y peligroso para la misma persona y para la protección del monumento, algo que está prohibido al público con la debida advertencia, como ocurre en todos los espacios arqueológicos cerrados al público, según el Reglamento de las Excavaciones. La Dirección del Parque ha puesto en marcha una investigación, en colaboración con las Autoridades competentes, para que la protagonista del hecho pueda ser identificada, por todos los medios disponibles y para asegurar, en la medida de lo posible, el pleno respeto al patrimonio arqueológico de Pompeya, evitando abusos de este tipo», condenarons las autoridadesd el Parque en un comunicado e indicaron que abrieron una investigación.
De acuerdo con el artículo 639 del Código penal, si el delito se comete contra monumentos de interés histórico o artístico, se puede aplicar la pena de prisión de tres meses a un año y multa de entre 1.000 y 3.000 euros. Una multa no repara el daño que un acto irresponsable puede causarle a la historia y sus monumentos, que son patrimonio de todos.
Una foto no vale más que mil palabras, pero mucho menos que miles de años de historia.







