Un joven libanés de 30 años falleció y más de 300 personas resultaron heridas en la ciudad septentrional libanesa de Trípoli durante las violentas protestas contra el confinamiento total en vigor desde el pasado 14 de enero y por el deterioro de la situación económica.
Los manifestantes atacaron con piedras, petardos y cócteles molotov a los agentes desplegados en las calles en unas protestas marcadas por la violencia, mientras las fuerzas de seguridad respondían con gases lacrimógenos, cañones de agua y «armas francesas», según Amnistía Internacional.
Las autoridades anunciaron la extensión del confinamiento total y toque de queda hasta el 8 de febrero, lo que muchos vieron como un nuevo golpe por la grave crisis económica que vive la nación desde finales de 2019 y un azote para miles de familias que dependen de ingresos diarios para sobrevivir.






