Correr es uno de los deportes más populares y accesibles del mundo. Sin embargo, la superficie sobre la que entrenás puede marcar la diferencia entre mantenerte activo por años o terminar con dolores articulares recurrentes.
💥 El impacto de cada zancada
Cada vez que tu pie toca el suelo, tus rodillas, tobillos y caderas absorben una parte del impacto. Si el terreno es demasiado duro o irregular, este golpe repetitivo puede aumentar el riesgo de lesiones como tendinitis, periostitis o desgaste del cartílago, sobre todo si:
- Tenés antecedentes de problemas articulares.
- Estás empezando a correr y tu cuerpo todavía no se adaptó.
🚫 Superficies menos recomendadas
- 🏙 Cemento/asfalto: muy duros, generan un alto impacto en cada pisada.
- 🌱 Pasto: aunque es más blando, suele tener irregularidades que favorecen torceduras y esguinces.
✅ Mejores alternativas según especialistas
- Pistas de atletismo: hechas de tartán u otros materiales sintéticos, combinan amortiguación y regularidad.
- Senderos de tierra compacta: absorben parte del impacto y son más amigables para las articulaciones.
- Caminadoras: ofrecen amortiguación constante y control total del ritmo.
💡 Consejo clave: Alternar superficies en tus entrenamientos ayuda a fortalecer distintos músculos y a reducir el riesgo de sobrecargas.






