martes, 29 noviembre, 2022

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Estamos frente al próximo cambio de estación, con sus características propias, como el aumento de la temperatura, el incremento de las horas de luz y la floración de las plantas. Todos estos factores influyen de manera positiva en el ánimo de cada una de las personas.

El cuerpo responde con el aumento de la secreción de feromonas (hormonas sexuales) y de otras hormonas como la oxitocina, la dopamina y la noradrenalina. Sin embargo, estos cambios no siempre son positivos y, en algunas personas, pueden modificar el bienestar integral.

La adaptación del cuerpo a la primavera no se produce de la misma manera en todas las personas, algunos pueden experimentar el cuadro conocido como astenia primaveral. La astenia primaveral surge como consecuencia de los cambios justamente relacionados con la luz solar, la presión atmosférica y el inicio del ascenso de la temperatura.

Se alteran los ritmos circadianos y también se producen cambios a nivel inmunitario, lo que puede favorecer la aparición de infecciones. Hay factores que intervienen en la regulación de los cambios físicos y mentales que aparecen en el transcurso del día, en especial al atardecer, y su descenso pueden causar síntomas de astenia:

– Las endorfinas, que son las hormonas que regulan nuestro ánimo y nuestro bienestar

– La melatonina, que ayuda a regular el ciclo del sueño y la vigilia

– El cortisol, que se libera como respuesta al estrés

Esta astenia primaveral dura aproximadamente dos semanas, pero mientras dura altera el ritmo normal de vida. Suele aparecer antes de la llegada de la primavera, y es el tiempo que el organismo necesita para acomodarse a las nuevas circunstancias ambientales. Por esto decimos que no se trata de una enfermedad, sino de una dificultad, que se manifiesta con un estado de letargo, que afecta más a las mujeres que a los hombres, y que es común que se manifieste entre los 30 y 60 años.

Este cuadro se conoce también como el “cansancio de la época de las flores”, y afecta a mas de la mitad de la población mundial.

Como respuesta pueden aparecer síntomas u oscilaciones en cuadros de ansiedad y depresión en las personas que son vulnerables, baja autoestima, tristeza y desmotivación.

Los síntomas más frecuentes son:

– Fatiga

– Agotamiento

– Problemas para conciliar el sueño

– Irritabilidad

– Problemas de concentración

Recomendaciones para transitar la astenia primaveral

Si bien no existe un tratamiento específico, se pueden seguir algunas pautas para aliviar los síntomas:

 Beber por lo menos 2 litros de agua diarios, para mantener una buena hidratación

– Mantener una dieta equilibrada, con minerales y vitaminas para aumentar la energía y reforzar las defensas

– Comer frutas y verduras

– Tratar de dormir en lo posible entre 6 a 8 horas: es importante recordar que debemos dormir, pero, fundamentalmente, descansar para recuperar energías

– Hacer actividad física con los recaudos pertinentes: el ejercicio relaja la mente y el cuerpo responde con aumento de las endorfinas

La principal señal de esta afección es el cansancio y la pérdida de energía. Antes de hacer un autodiagnóstico y atribuirla a otras cusas, es importante consultar siempre con el médico para llegar a un diagnóstico.