sábado, 20 junio, 2026

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El XXI parece ser el siglo en el que la historia tiene que rendir cuentas y sus personajes pagar por lo que han hecho. Hemos visto como se han vandalizado monumentos de reyes, militares, marinos en nombre de la tolerancia racial.

Ciertamente algunos personajes de nuestra historia merecerían vivir para ser juzgados. como Leopoldo II de Bélgica, el gran genocida del Congo. O el esclavista Edward Colton, cuya estatua fue derribada en Bristol. Quizás también Jefferson Davis, presidente de los Estados Confederados del Sur, cuyo recordatorio no está más en Richmond (Virginia, EEUU). ¿Julio Argentino Roca debería ir a juicio? La respuesta la da su monumento, ubicado en la diagonal Sur (ciudad de Buenos Aires), vandalizado una y otra vez. Hasta se han vandalizado monumentos en homenaje a Cristobal Colón.

¿Qué culpa tiene Colón de haber llegado a América? El tipo quería atracar en India pero se topó con un continente a medio camino, de cual en Europa ni se sabía. Y volvió agradecido a contarle a su reina y financista la maravilla con la que se había encontrado. Los españoles, ante tanto despliegue, no se la iban a perder y mandaron a sus conquistadores y colonizadores. ¿Acaso los españoles llegaron a un paraíso en que que se vivía en paz de Alaska a Tierra del Fuego? ¿Fueron los españoles los que trajeron la guerra al continente? La respuesta es no, la guerra y la dominación ya existía. Los Incas no eran nenes de pecho, los mapuches tampoco. Y en el norte de América, los nativos tendrían sus roscas también.

Lo de Cristobal Colón fue un hito en la historia de la navegación, la cosmovisión de la época y cambió totalmente las reglas dentro de Europa. Lo de Isabel la católica, una apuesta a suerte o verdad. Le salió bien. ¿Qué habria pasado si Colón hubiera sido financiado por otro reino europeo? La historia no habría sido muy distinta: en América hoy se hablaría otro idioma, otro reino europeo se habría enriquecido, tal vez la religión dominante sería el protestantismo… pero los aborígenes y las tierras habrían sido, de todas formas, expoliadas. Y nosotros, los que hoy juzgamos la historia y en este presente nos rasgamos las vestiduras por aquel pasado, no existiríamos, porque somos el resultado de esa historia, tal como fue.

A los políticos del mundo les conviene – subidos a esta ola de lo políticamente correcto – ordenar que se baje un cuadro o se retire una estatua y acompañar el momento con algún discursito reivindicatorio de las diferencias. «Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago», parecen decir esos mismos políticos, responsables de las normas que aún hoy contribuyen a la discriminación, al empobrecimiento y a la no tolerancia de las diferencias. Parecieran estar todos cuidando sus futuros monumentos, porque en algún momento otro presente juzgará esta historia.

En otras épocas (y aún en ésta) se ha perseguido a la gente, a pueblos o a organizaciones por su forma de pensar, por su ideología, por su raza o religión. Estamos asistiendo a una caza de brujas moderna, en donde lo políticamente (in)correcto domina la escena y pone todo en la misma bolsa.