Tres universidades se unieron para sacar adelante un estudio sobre la presencia de plomo en el cuerpo humano a lo largo de la historia, y los resultados pueden parecer obvios, pero no por ello menos inquietantes: si la contaminación está en el aire, en el suelo, y en los teléfonos móviles, indefectiblemente acabará asentándose también en los huesos humanos.
El artículo, titulado «Lead in Archeological Human Bones Reflecting Historical Changes in Lead Production”, fue publicado el lunes pasado en la revista Environmental Science and Technology, y busca complementar un estudio similar que apareció décadas atrás en la revista Science. En este caso, el equipo de investigadores de las universidades Hebrea de Jerusalén, de Viena y Sapienza de Roma comparó los índices de producción de plomo con la presencia de éste en los huesos.
Para ello, usaron restos arqueológicos de personas que vivieron en los últimos 12.000 años en el territorio que hoy pertenece a Italia, gracias a un cementerio que ha sido usado de forma ininterrumpida todo ese período. El informe señala que «sorprendentemente, gran parte de la dinámica estimada en la producción de plomo se replica en los humanos”. Esto quiere decir que la contaminación por este metal tiene directa relación con la producción.
«En pocas palabras: cuanto más plomoproducimos, más probable es que la gente lo absorba en su cuerpo. Esto tiene un efecto altamente tóxico», advierte Yigal Erel, jefe de la investigación y miembro del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Hebrea.
«Cualquier ampliación del uso de los metales debe ir acompañada de higiene industrial, idealmente de un reciclaje seguro de los metales y de una mayor consideración medioambiental y toxicológica en la selección de los metales para uso industrial», aconseja Erel. No es mala idea escucharlo, toda vez que la exposición al plomo puede causar anemia, disfunción renal, toxicidad reproductiva e hipertensión, entre otros efectos. Además, se estima que los efectos neurológicos causados por este metal son irreversibles.






